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Nutrición para cultivos

Lugares como las áreas circundantes de los volcanes o las cercanas a los ríos son naturalmente fértiles, la quema, cultivos repetitivos de una misma planta van minando las propiedades del suelo, es indispensable tener un buen suelo con los nutrientes suficientes para el crecimiento de las plantas y para la práctica exitosa de la agricultura.

Cuando los suelos no cuentan con los nutrientes pueden remediarse con el uso de fertilizantes que son sustancias naturales o industrializadas que contienen por lo menos un 5% de uno o más, de los tres nutrientes primarios: Nitrógeno (N), Fósforo (P) y Potasio (K). Los fertilizantes fabricados industrialmente, son llamados fertilizantes minerales.
Mediante la evaporación del agua durante el día, los nutrientes tomados del suelo son llevados las hojas de las plantas.

Es a través del proceso de fotosíntesis que tiene lugar en las hojas verdes en la que absorben la energía solar se para transformar el dióxido de carbono y el agua, sin valor energético en carbohidratos (azúcar), para hacer la síntesis de todas las otras sustancias orgánicas producidas por la planta.

Para el buen crecimiento las plantas necesitan macronutrientes y macronutrientes que las plantas toman del aire, agua y del suelo.

Macronutrientes:
Los macronutrientes son los elementos que las plantas necesitan en cantidades grandes para poder crecer normalmente:
Carbono, Hidrógeno, Oxígeno, Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Calcio, Magnesio y Azufre.

Micronutrientes:
Los micronutrientes son los elementos que las plantas necesitan en pequeñas cantidades para poder crecer normalmente. En el proceso de fertilización los elementos más importantes son el Nitrógeno, el Fósforo y el Potasio. Hierro, Manganeso, Zinc, Cubre, Boro, Molibdeno y Cloro.
Estos elementos se conocen como elementos esenciales, ya que en ausencia de algunos de éstos, la planta no puede completar su crecimiento normal, además de que tienen un efecto directo sobre las plantas.

Funciones de los elementos esenciales en la planta
El nitrógeno (N): El nitrógeno es el verdadero motor del crecimiento, pues interviene en la composición de los tejidos vegetales y animales (proteínas). La falta de nitrógeno se traduce en plantas débiles y pálidas.

El fósforo (P2O5)
El fósforo es un constituyente de las paredes celulares de las plantas. También es la reserva de energía para el crecimiento y la formación de los frutos.

El potasio (K2O)
El potasio es un regulador de la funciones del crecimiento y del porcentaje de agua en las plantas. Aumenta a la vez la resistencia a las heladas y la resistencia a la sequía. La forma de sulfato que incorpora esta fórmula (es decir, sin cloro) está indicada para las plantas sensibles al cloro.

El magnesio (MgO)
El magnesio es un constituyente de la clorofila e interviene en la fotosíntesis.

El azufre (SO3)
El azufre interviene a diversos niveles en el crecimiento de las plantas. Su aportación a los fertilizantes es cada vez más indispensable, a causa de la disminución de las emisiones de azufre de la industria a la atmósfera.

El Boro (B), el hierro (Fe), el manganeso (Mn) y el zinc (Zn) son oligoelementos que intervienen en numerosas reacciones bioquímicas de la planta.