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¿Cómo se clasifican los desechos industriales?

Los residuos sólidos industriales se clasifican bajo tres rubros que los distinguen según los riesgos que pueden significar para la salud y el medio ambiente, esto con la finalidad de que se cumpla con una reglamentación para depositarlos en las zonas adecuadas para cada tipo.

A continuación, le decimos de que se trata cada uno de ellos:

Residuos industriales inertes

Se trata de los materiales de desecho que no presentan efectos adversos en el medio ambiente, esto debido a que no son de ninguna manera tóxicos, inflamables, ni presentan descomposición que pueda en un caso dado ser dañina. Ejemplo de ellos son los escombros derivados de la industria de la construcción, como ladrillos, azulejos, etcétera.

Residuos sólidos peligrosos

Refieren a todas aquellas sustancias sólidas, líquidas, pastosas o gaseosas que son o fueron utilizadas para llevar a cabo procesos de producción o transformación de materiales, o bien como insumos necesarios para diversas labores, como la limpieza, la restauración u otras, pero que ahora son desechos o excedentes destinados a la basura.

Algunas de las características que dan a estos elementos la calidad de peligrosos son inflamabilidad, corrosividad, reactividad y toxicidad, cuestiones que son analizadas por las autoridades sanitarias para determinar el grado de riesgo que representan a la salud humana y a la naturaleza.

Ejemplo de estos residuos son limpiadores, solventes, pinturas, pesticidas, entre otros.

Residuos tóxicos

Son aquellos que luego de pruebas químicas están catalogados como de alto riesgo y su tratamiento es especial para poder desecharlos. Se dividen, a su vez, en los siguientes tipos:

Residuos de toxicidad aguda

Se trata de desechos que, por contacto con la piel u ojos, inhalación o ingestión, representan un riesgo alto a la salud, además de aquellos fácilmente inflamables y corrosivos.

Residuos de toxicidad crónica

Son residuos que tras la exposición repetida con ellos provocan males como carcinogenicidad o intoxicación, aparte de otros efectos contaminantes dañinos al medio ambiente como contaminación de aguas y suelos, superficiales o subterráneos.

Residuos Inflamables

Compuestos cuyo punto de inflamación es relativamente bajo y representan un peligro por combustión no controlada.

En el caso de los líquidos y los gases de este tipo, su punto de inflamación es menor de 61°C, mientras que en los sólidos son susceptibles de crear fuego por fricción o cambios químicos espontáneos bajo condiciones normales de 25° C y una atmósfera de presión.

En cuanto aquellos que presentan una gran capacidad calorífica, de alrededor de unas 5 mil kilocalorías por kilogramo, es conveniente tratarlos como combustibles alternativos y utilizarlos de nuevo para la industria, cumpliendo, claro, con las disposiciones legales del cuidado del medio ambiente.

Residuos reactivos

Generalmente son inestables y sufren fácilmente cambios químicos espontáneos que los hacen peligrosos, pudiendo formar compuestos potencialmente explosivos. Cianuros y sulfuros, reactivos con potasio y borras de aluminio son ejemplos de ellos.

Residuos por lixiviación

Basura que al entrar en contacto con agua libera elementos tóxicos contaminantes que luego pueden filtrarse al subsuelo. Insecticidas y sustancias para el control de plagas, además de lodos con arsénico, plomo, cadmio o mercurio son ejemplos de estos.

Residuos Corrosivos

Desechos con un pH mayor o igual a 12.5 o menor o igual a 2, características que les permiten corroer el acero a un ritmo aproximado de 6.35 mm por año a una temperatura de 55 °C. Algunos de los más comunes son los ácidos clorhídrico y sulfúrico, y la sosa cáustica.

Si su industria produce alguno de estos agentes contaminantes, en Pochteca podemos ayudarle en la recolección, transporte, acopio y confinamiento de estas sustancias. Lo invitamos a ponerse en contacto con su sucursal más cercana y pedir una cotización.