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El manejo adecuado de los aceites lubricantes usados

Hoy día sabemos que la lubricación es un proceso cuyo objetivo principal es garantizar que el producto lubricante cumpla con la función que le ha sido encomendada. Para ello, a cada una de sus fases habrá de dárseles cabal seguimiento y máxima prioridad. Un lubricante bien seleccionado, almacenado de manera correcta, manipulado adecuadamente, aplicado en forma limpia, conservado según las normas de la materia, y monitoreado correctamente a través de estudios de laboratorio hasta el momento de su disposición final, por consecuencia lógica deberá arrojar un buen resultado, incluso superando las expectativas de su desempeño.

Con frecuencia se resalta la importancia del inicio del proceso, sobre la correcta selección y compra del producto de acuerdo con los requerimientos del equipo, las características de diseño y las condiciones de operación, entre otros factores. No obstante la disposición final de los lubricantes industriales es un asunto de suma relevancia.

Cuando el lubricante ha alcanzado el fin de su vida útil, debe ser dispuesto de manera correcta, aplicando los principios de seguridad y protección a la ecología y medio ambiente, acatando la normatividad gubernamental al respecto (NOM-052-SEMARNAT), la última etapa del ciclo de lubricación.

Recordemos que el desarrollo sustentable es un proceso integral que exige a los distintos actores de la sociedad compromisos y responsabilidades en materias económica, política, social y ambiental. Un desarrollo cíclico que satisface las necesidades de nuestro presente, sin comprometer la capacidad de futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades.

El aceite lubricante usado, también conocido como aceite usado, aceite quemado o aceite gastado, está considerado en la legislación ambiental como un residuo peligroso y requiere de un manejo adecuado en vehículos autorizados, así como el personal capacitado para el transvase del mismo, con la finalidad de que dichos residuos minimicen los daños al medio ambiente.

Entre los motivos por los que el aceite lubricante usado se considera un residuo peligroso, se debe considerar lo siguiente:

  • Qué es un potencial contaminante del medio ambiente
  • Un litro de aceite lubricante usado derramado afectará el subsuelo volviéndolo infértil por un periodo de cien años.
  • Puede producir cáncer al contacto cercano con la sustancia, animales objeto de estudio en laboratorio, aunque no se ha comprobado en el ser humano.

Por ello resulta prioritario contar con un manejo integral de residuos. Desde la recolección, el acopio, transporte, almacenamiento, hasta la disposición final de cualquier tipo de lubricante usado, contaminado, así como otros residuos similares.

No olvidemos que el desconocimiento de la ley no nos exime de su puntual cumplimiento. La responsabilidad ante las autoridades del manejo adecuado de los residuos peligrosos corresponde a quien los genera. Si los residuos no son entregados por quien los genera a las empresas autorizadas para su manejo adecuado, éste generador omite su cumplimiento. Estaría siendo partícipe de un delito ambiental que puede ser sancionado económica y/o penalmente.

Bajo esta lógica los prestadores de servicios llegamos a infringir la ley involucrando automáticamente a nuestra empresa. A veces no somos conscientes que al ser generadores de residuos peligrosos tenemos la responsabilidad total y legal de su manejo (generación, recolección, transporte y disposición final).