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¿Es conveniente reciclar los lubricantes?

La industria de los aceites lubricantes es de gran impacto social y económico. Todos los autos en circulación requieren aceites de motor y transmisión. Y las industrias, igualmente, utilizan lubricantes para sus maquinarias.

Todavía hacia la década de los noventa, el reciclaje de este tipo de productos no era una práctica común, ni se tenía conocimiento o conciencia de su problemática. El aceite automotriz o lubricante automotriz, tenía mayormente tres destinos: El subsuelo (se enterraba), el mar (se arrojaba directamente al mar, o a ríos, o incluso en tuberías de drenaje) o el aire (se quemaba).

A pesar de que se estima que más de 450 millones de litros de petróleo se desechan anualmente, fue hasta 1998 que en México se legisló al respecto. Al aceite lubricante usado se le considera residuo peligroso. Por lo tanto, su tratamiento, almacenamiento y traslado debe hacerse bajo estrictas medidas técnicas y de seguridad.

De esta manera, se generó una sub industria en este sentido y los residuos de aceites y lubricantes ya no fue sólo tema ecológico y su manejo ya no tenía que ser ni de los productores originales, ni del gobierno. Ya era una industria por sí misma, y su nicho de mercado cada vez fue más amplio y sus derivados, recomendables.

Ya en lugar de tirarse, enterrarse o quemarse, los aceites y lubricantes de desecho se reciclaban mediante tres procesos: Reprocesado, Recuperado y Regenerado.

Al reprocesado se le remueven sus contaminantes insolubles y producto de la oxidación (tratamiento térmico, filtrado, sedimentación, decantación, deshidratación, centrifugación) y resulta en un producto de calidad similar al original.

Al recuperado se le separa los residuos sólidos y el agua mediante calentamiento, filtración, deshidratación y centrifugación y aunque el producto final es de menor calidad al original, el aceite resultante sirve como combustible.

Al regenerado se le remueven sus partículas contaminantes, ya con procedimientos químicos (tratamiento con ácido, extracción con solventes) y el producto es de alta calidad.

Además de poderse aprovechar como combustibles, los aceites y lubricantes reciclados pueden utilizarse como membrana asfáltica, bases en pinturas y breas asfálticas, control de malezas en vías férreas, facilitador en hornos ladrilleros, cementeros e incineradoras y hasta en uso agrícola, para control de malezas e insecticidas.

Así, reciclar aceites y combustibles ya no es nada más una necesidad ni una preocupación ecológica. Es, por ley, una obligación de quienes fabrican, comercializan y trabajan con este producto. El ecosistema lo valora y lo agradece.

En Pochteca contamos con el producto Shell Naturelle, fluido hidráulico muy avanzado para uso en sistemas de transmisión de potencia y en sistemas hidráulicos. Shell Naturelle es biodegradable; esto es, tiene un nivel bajo de ecotoxicidad y además es recomendado su uso en áreas medioambientales sensibles. Shell Naturelle además ha sido creado a base de ésteres sintéticos y contiene aditivos sin cenizas, lo que convierte a nuestro producto Shell Naturelle Fluid HF-E en un lubricante de gran rendimiento y responsable con el medio ambiente.

Shell Naturelle se degrada después de 28 días en un 60%, según la prueba OECD 301B que mide la evolución del dióxido de carbono. Gracias a que es biodegradable y a su baja toxicidad con el medio ambiente se ha clasificado no peligroso para bacterias, invertebrados marinos, algas y peces cuando se ensaya como fracción disuelta en agua (WAF) según las directrices establecidas de OECD y EPA. Shell Naturelle es muy reciclable pues posee composición de base biológica mayor a 80%  (ATSM D6866)