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Los lubricantes y la manera en que pueden reducir el gasto de energía

A lo largo del tiempo, el consumo de energía ha representado un gasto primordial en el ramo industrial.

Gracias a la globalización, la industria se ha convertido en un mercado altamente competitivo que la ha orillado a plantearse nuevos métodos de producción que le aseguren ser más rentable, de lo contrario, estaría obligada a mediano o largo plazo a cerrar sus puertas al mercado, perjudicando en primera instancia, a sus trabajadores.

Con el fin de incrementar su productividad, la industria ha implementado programas en todos sus procesos como: Re-ingeniería, Círculos de Calidad Total y Mantenimiento Productivo Total, entre otros. Lo anterior, con el objetivo de evaluar debilidades y con ello eliminar a los que no presenten funcionalidad. En este caso, la mayoría de los programas cumplen con el propósito de bajar los costos de producción, consumo de energía y mejorar la calidad de los productos; dicho en otras palabras, incrementa la productividad de los procesos y por consiguiente la de las empresas.

En este contexto, en el caso específico de la industria automotriz, el ahorro empieza por disminuir el rozamiento entre las piezas móviles del motor y asegurar la estanqueidad de los cilindros. Ambos aspectos afectan directamente al rendimiento del automóvil y se mejoran con lubricantes industriales de nuevas generaciones.

Debido a que el consumo de energía repercute considerablemente en los costos de producción en una empresa, implementar programas de Tribología se ha convertido en un punto importante para determinar los valores de los coeficientes de fricción de los lubricantes que se están utilizando, y así compararlos con los que pueden dar lugar a un menor consumo de energía. Para conseguir resultados altamente productivos mediante el control de la fricción, se requiere que la industria innove sus prácticas y metodología, además utilice las nuevas tecnologías que hay en el mercado sobre lubricación especializada.

Un método de reducir el gasto de energía, es buscar un lubricante que sobrepase las exigencias del fabricante, es decir, investigar sobre el que resulte más limpio y libre de partículas contaminantes, una característica que es recomendada por los productores.

Salvo algunas excepciones, todos los lubricantes y métodos de lubricación que reducen el consumo de energía, también reducirán el calor y la generación de partículas de desgaste. Sin embargo, cuando el calor y las partículas de desgaste se reducen, también se ejerce menos tensión sobre los aditivos y el aceite base. El resultado será una extensa estabilidad térmica, mayor resistencia a la oxidación, y por consiguiente, cambios de aceite más prolongados, menor consumo de éste, y reducción de los costos indirectos asociados con su reemplazo. Con base en esto, se puede asegurar que es posible reducir el costo en casi 40 veces lo que vale un lubricante.

Los lubricantes deficientes y su aplicación de manera incorrecta, pueden ocasionar un tiempo de inactividad en los equipos. En la industria de la generación de energía, se lucha de manera constante para mejorar la eficacia y la confiabilidad operativa, así como por el incremento de la competitividad para evitar o aminorar la pérdida de productividad y así reducir los costos de mantenimiento.

Los avances tecnológicos en materia de lubricación, han conducido al desarrollo de nuevos lubricantes como los sintéticos y los de tercera generación, pues pueden significar disminuciones en el consumo de energía en un 5% hasta un 20% en la mayoría de los equipos donde se utilizan. Vale la pena que la industria involucrada en procesos de producción haga sus propias evaluaciones y utilice las tecnologías en lubricación que verdaderamente le orienten para incrementar la productividad de las máquinas